Según la Wikipedia en inglés, Thomas Hansueli Zurbuchen, quien firma el artículo publicado por la ETHZ es un astrofísico suizo-estadounidense, nacido en 1968. Desde octubre de 2016 hasta finales de 2022, fue el administrador asociado con mayor permanencia en el cargo para la Dirección de Misiones Científicas de la NASA. Actualmente, Zurbuchen es catedrático en la ETH Zúrich, donde dirige la iniciativa ETH Zúrich Spce, y ha creado el programa de máster en el ámbito espacial, siempre según la Wikipedia en inglés.
“En mi opinión -escribió Zurbuchen-, existen cuatro razones principales por las que la gente quiere volver a la Luna: prestigio nacional, intereses económicos, consideraciones de seguridad y exploración científica del cuerpo celeste. Al mismo tiempo, cada país tiene sus propias prioridades. Para Estados Unidos, además de los intereses económicos, el foco principal está en la competencia geopolítica con China. China, a su vez, ve el regreso a la Luna como una expresión de su poder tecnológico y político y, al igual que Estados Unidos, ha reconocido la importancia del espacio desde una perspectiva de seguridad”.
Agua #
En tal sentido, expresó que “la actual carrera armamentística entre China y Estados Unidos se compara a menudo con la carrera a la Luna de la década de 1960. Sin embargo, esta comparación resulta insuficiente. En aquel entonces, el objetivo era hacer posible lo imposible y llevar a los primeros humanos a la Luna. Hoy, Estados Unidos y China persiguen una estrategia a largo plazo: se trata de una maratón, no de una carrera de velocidad. El objetivo no es una misión única y espectacular que ponga de manifiesto la superioridad tecnológica de un país, sino el establecimiento de una presencia permanente en la Luna. Quien logre primero construir una infraestructura duradera no solo obtendrá prestigio político, sino también beneficios económicos, y definirá las normas sobre el uso futuro de la Luna”, detalló.
Potencial económico #
Zurbuchen explicó que “también existen grandes esperanzas de una presencia permanente en la Luna desde una perspectiva económica, incluyendo la posibilidad de extraer algún día materias primas como helio-3 o elementos raros. Sin embargo, esa posibilidad aún está lejos de concretarse. Todavía se sabe muy poco sobre los yacimientos exactos y cómo podrían extraerse. Tampoco existe un modelo de negocio que demuestre de forma convincente el éxito potencial de una economía lunar. No obstante, considero perfectamente válido creer en el potencial económico de la Luna. Los viajes espaciales siempre fueron una empresa arriesgada que no podía justificarse en función de la rentabilidad a corto plazo”.
¡Ah… la ciencia! #
El ex funcionario de la NASA menciona en tercer lugar, que, “por supuesto, la Luna también despierta interés científico. Al haber permanecido prácticamente inalterada en términos geológicos, este cuerpo celeste ofrece perspectivas únicas sobre la formación de nuestro sistema solar y de la Tierra, junto a la cual se formó. La Luna es como un álbum de fotos de esta historia compartida dentro de la Vía Láctea. Aún conserva muchos vestigios de la historia del Sol, de impactos cósmicos y de explosiones cósmicas en la Vía Láctea cercana, que han sido borrados en la Tierra por la tectónica, la meteorización y la erosión”.
¿A quién pertenece la Luna? #
Cita #
- El artículo Thomas Zurbuchen, why is there a new race to the Moon? firmado por Thomas Zurbuchen fue publicado hoy en la sección perspectivas del sitio web de la ETHZ.
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