Entre el 15 y 31 de enero pasado, especialistas del CONICET, de la UBA y de otras instituciones y con apoyo de la Armada Argentina (ARA) llevaron adelante la primera campaña arqueológica histórica sistemática en uno de los territorios más aislados y desafiantes de Argentina: la Isla de los Estados, a la que se llega únicamente por navegación atravesando las tempestuosas aguas del estrecho de Le Maire. Este territorio, situado a 24 kilómetros de Tierra del Fuego y de un largo de 63 kilómetros, contiene vestigios materiales que dan cuenta de la historia de quienes consolidaron, con su trabajo y presencia, la soberanía de nuestro país en el siglo XIX.
Si bien desde comienzos de la década de 1980 se realizaron trabajos arqueológicos en la isla, que permitieron datar la presencia de pueblos canoeros hace tres mil años, esta es la primera campaña que se centra en la experiencia humana posterior a la llegada de los europeos a nuestro continente.
Entre otros temas de estudio, el equipo ha liderado campañas arqueológicas en fortines, campos de batalla, asentamientos indígenas y pulperías. Entre ellas, la realizada en noviembre de 2023 en las Islas Malvinas, bajo la dirección de la investigadora del CONICET, Rosana Guber.
Islas de los Estados: enclave estratégico para las islas Malvinas #
La Isla de los Estados cumplió un rol estratégico y económico clave en el siglo XIX, sirviendo como base de aprovisionamiento para la primera población argentina comandada por Luis Vernet (1791-1871) en las Islas Malvinas. Vernet fue el primer comandante político y militar argentino en las Islas Malvinas y ambas islas actuaron como nodo de conectividad argentina en el Atlántico Sur.
La Isla de los Estados funcionó como un enclave del cual se extraían maderas para Malvinas. “Por este motivo, esta isla se tornó un punto interesante para trabajar desde el punto de vista arqueológico, dado que contamos con documentación histórica a partir de la cual podemos ubicar sitios de interés como viviendas, aserraderos y varias loberías”, puntualizó Sebastián Ávila, becario doctoral del CONICET en el IA e integrante del equipo que realizó la expedición arqueológica.
“Por supuesto que nuestro interés y atención fue ampliándose a medida que tomábamos mayor conocimiento sobre la historia de isla y sus múltiples vínculos que también integran al capitán Piedrabuena, quien comerciaba entre Malvinas y la Isla de los Estados y a un montón de otros sujetos históricos, aventureros y exploradores como Augusto Lasserre, Giacomo Bove, Roberto Payro, Charles Darwin, Robert Fitzroy, el capitán John Foster que le comenzaron a dar a la isla una configuración espacial en cartografías y mapas”, afirmó Landa.
“A partir del cruce entre los hallazgos materiales y la documentación histórica sobre la colonia de Luis Vernet y otros archivos, nos interesa reconstruir circuitos de aprovisionamiento, dinámicas laborales y redes de circulación de personas y bienes en el Atlántico Sur, y en particular ayudar a entender el vínculo operativo entre ambas islas, la de los Estados y Malvinas, como nodo estratégico de conectividad, en una etapa de consolidación soberana en esa región austral de nuestro país”, puntualizó Ávila.
Sitios arqueológicos explorados #
Para llegar a la Isla de los Estados, el equipo de arqueología contó con la colaboración de la Armada Argentina, el Centro Naval y la Sociedad Militar Seguro de Vida.
Durante la expedición arqueológica, los investigadores recorrieron el Faro San Juan de Salvamento, sitio emblemático de la historia marítima argentina inaugurado en 1884, y en el que registraron estructuras y restos asociados a la vida de los fareros y al funcionamiento del llamado “Faro del Fin del Mundo” que inspiró la novela de Julio Verne (1905). También relevaron los vestigios de la Subprefectura, cárcel y una estación meteorológica que existió allí entre 1884 y 1898.
Tras realizar mediciones y cálculos en base a los planos originales, los investigadores pudieron constatar el sitio original del faro y en base a eso también pudieron determinar el lugar donde estaban instalados el huerto y el corral empleado por los fareros. “En el lugar encontramos múltiples materiales, de vidrio, metálicos, algunos referidos a la alimentación, que hablan de la vida cotidiana de esas personas”, afirmó Ávila.
En un contexto de disputas territoriales con Chile, los buques de la Armada Argentina recalaban en esa zona a fines del siglo XIX e inicios del XX para sostener el faro y los presidios que funcionaban en la isla, por lo que los investigadores identificaron numerosos elementos ligados al mundo náutico.
“En particular, encontramos un objeto muy interesante, un pescante, que es una estructura de hierro que funciona justamente para elevar los botes para que no queden en el agua y no se golpeen contra las rocas en caso de marejada o bien simplemente para repararlos”, señaló Landa. En esa zona también encontraron las estructuras del primer presidio y de un cuartel para la marinería.
El primer presidio de la Isla de los Estados se construyó en la bahía de San Juan de Salvamento en 1884, donde funcionó una cárcel militar junto al célebre “Faro del Fin del Mundo”. Pero, posteriormente fue trasladado a Puerto Cook antes de mudarse definitivamente a Ushuaia.
“En la historia hay múltiples casos del uso de cárceles y presidios como instrumentos políticos y militares para asentar asentamientos humanos y de alguna forma establecer un dominio soberano sobre diferentes espacios. Este es el caso del primer presidio, cercano al ‘faro del fin del mundo’”, explicó Ávila.
Gracias a la comparación de los planos y palafitos de diversas estructuras, los arqueólogos también identificaron el lugar donde funcionaba la panadería.
En Bahía Franklin relevaron pecios y vestigios de asentamientos humanos posiblemente vinculados con el naufragio en la isla de Luis Piedrabuena (1833-1883) al mando del barco Espora. “Este marino alcanzó el rango de teniente coronel de Marina y sus acciones ayudaron a consolidar la soberanía del territorio argentino”, destacó Ávila.
También se realizaron registros de medición y muestreo en esa zona “y se dio con un sitio que tiene un potencial interesante para pensarlo como posible campamento de náufragos, dado que allí hay material también de distinto tipo (chapas de zinc, maderos, botellas de vidrio, y otros materiales) ligado a la segunda mitad del siglo XIX”, señaló Landa.
La alimentación estuvo calculada para tres semanas de expedición, pero el agua se acabó y debieron potabilizar la de la isla.
Un proyecto de largo plazo de investigación y conservación #
Los resultados de esta expedición, que contaron con el apoyo del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC-CONICET) y la Universidad de Cádiz, serán el comienzo de un proyecto de investigación más amplio y de largo plazo. “El trabajo realizado hasta ahora es clave para futuras expediciones y para los esfuerzos de conservación. También servirá para obtener financiamiento que permita profundizar en el estudio de estos sitios históricos”, indicó Landa.
Finalmente, Carlos Landa reflexiona sobre el impacto de estos hallazgos en la comprensión de la historia nacional: “Estos trabajos nos ayudan a entender cómo vivieron aquellos hombres, qué comían, cómo se vestían, cómo sobrevivían en sitios tan indómitos. Y lo más importante, nos permiten conocer los primeros intentos del Estado argentino por establecer soberanía sobre estas islas, un aspecto fundamental de nuestra historia”, remarcó.
Contacto [Notaspampeanas](mailto: notaspampeanas@gmail.com)