Vida y muerte estelar en Sagitario

Messier 18 o NGC 6613, en la Constelación de Sagitario, captada por la cámara OmegaCAM, del VST Large Telescope. Crédito de la imagen: ESO
Messier 18 o NGC 6613, en la Constelación de Sagitario, captada por la cámara OmegaCAM, del VST Large Telescope. Crédito de la imagen: ESO

Este puñado de brillantes estrellas azules que vemos en la parte superior izquierda de la imagen difundida por el Observatorio Europeo Austral (ESO, por European Southern Observatory), es un laboratorio cósmico perfecto para estudiar la vida y la muerte de las estrellas. Es decir, la nuestra propia, que habitamos el tercer planeta desde nuestro Sol.

Conocido como Messier 18, este cúmulo de estrellas contiene cuerpos celestes que se originaron a partir de la misma nube masiva de gas y polvo. Esta gigantesca imagen, de 615 megapíxeles, en la que también percibimos nubes rojas de hidrógeno brillante y oscuros filamentos de polvo, fue captada por el telescopio de rastreo VST (VLT Survey Telescope), es decir la unidad de rastreo del Telescopio Muy Grande (VLT, por Very Large Telescope), que está en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile.

Messier 18 fue descubierto y catalogado en 1764 por Charles Messier — de ahí que integre el conjunto de Objetos Messier — durante la búsqueda que realizó de objetos parecidos a cometas. En la actualidad, también se conoce a Messier 18 como NGC 6613, es decir que es el objeto 6613 del Nuevo Catálogo General (NGC, por New General Catalogue).

Esta carta estelar muestra la rica constelación de Sagitario. Entre los cúmulos estelares que se hallan en esta porción de la Vía Láctea se halla Messier 18, un brillante cúmulo estelar abierto cercano a la Nebulosa Omega (Messier 17). La imagen muestra la mayoría de las estrellas visibles a ojo desnudo en una noche despejada. Crédito de la imagen: ESO/IAU y Sky & Telescope
Esta carta estelar muestra la rica constelación de Sagitario. Entre los cúmulos estelares que se hallan en esta porción de la Vía Láctea se halla Messier 18, un brillante cúmulo estelar abierto cercano a la Nebulosa Omega (Messier 17). La imagen muestra la mayoría de las estrellas visibles a ojo desnudo en una noche despejada. Crédito de la imagen: ESO/IAU y Sky & Telescope

Este cuerpo celeste se encuentra en la Vía Láctea, nuestro hogar galáctico, a aproximadamente a 4.600 años luz, en la constelación de Sagitario, y está formado por una gran número de estrellas hermanas unidas en lo que se conoce como un cúmulo abierto.

Se conocen más de 1.000 cúmulos abiertos dentro de la Vía Láctea con una amplia gama de propiedades, como tamaño y edad, que brindan pistas a los astrónomos sobre cómo se forman, evolucionan y mueren las estrellas. El principal atractivo de estos cúmulos es que todas sus estrellas nacieron juntas a partir del mismo material.

En Messier 18, los colores azul y blanco que observamos en la imagen de ESO indican que las estrellas del cúmulo son muy jóvenes, probablemente tienen solamente alrededor 30 millones años de antigüedad (un pestañeo en términos cósmicos). Ser hermanas significa que las estrellas sólo serán diferentes en cuanto a su masa, y no en cuanto a la distancia que las separa de la Tierra o en lo referente a la composición del material del que se formaron. Esto causa que los cúmulos sean muy útiles a la hora de mejorar las teorías de formación y evolución estelar.

Imagen de amplio campo donde se halla Messier 18, en la Constelación de Sagitario, al centro. También aquí observamos a la Nebulosa Omega, Messier 17, en la parte superior, fue creada de imágenes que integran Digitized Sky Survey 2. Crédito de la imagen: ESO/Digitized Sky Survey 2. Reconocimiento: Davide De Martin
Imagen de amplio campo donde se halla Messier 18, en la Constelación de Sagitario, al centro. También aquí observamos a la Nebulosa Omega, Messier 17, en la parte superior, fue creada de imágenes que integran Digitized Sky Survey 2. Crédito de la imagen: ESO/Digitized Sky Survey 2. Reconocimiento: Davide De Martin

Actualmente, los astrónomos saben que la mayoría de las estrellas se forman en grupos, forjadas a partir de la misma nube de gas que colapsó sobre sí misma debido a la fuerza de atracción de la gravedad. La nube de polvo y gas remanente — o nube molecular — que envuelve a las nuevas estrellas a menudo es empujada por sus fuertes vientos estelares, debilitando la fuerza gravitatoria que las enlaza. Con el tiempo, las hermanas estelares (como las que vemos en la imagen), unidas por vínculos débiles, acaban a menudo separándose y tomando caminos diferentes a medida que interaccionan con otras estrellas vecinas o con nubes masivas de gas. Es muy probable que nuestra propia estrella, el Sol, formara parte alguna vez de un cúmulo muy parecido a Messier 18 hasta que sus hermanas se distribuyeron lentamente por la Vía Láctea.

Los trazos oscuros que serpentean a través de la imagen que encabeza este artículo, son filamentos turbios de polvo cósmico que bloquean la luz de las estrellas más alejadas. En contraste, las débiles nubes rojizas que parecen tejer una trama entre las estrellas están compuestas de gas de hidrógeno ionizado. El gas brilla porque las estrellas jóvenes, muy calientes, emiten una intensa luz ultravioleta que arranca los electrones del gas circundante y provoca la emisión del débil resplandor que vemos en la imagen. Si se dan las condiciones necesarias, en algún momento este material podría colapsar sobre sí mismo y generar en la Vía Láctea otra prole de estrellas — un proceso de formación de estrellas que puede continuar indefinidamente.

La gigantesca imagen de Messier 18 o NGC 6613, es de 30.577 x 20.108 píxeles y fue captada utilizando la cámara OmegaCAM, instalada en el telescopio de rastreo VST (VLT Survey Telescope), en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile.

Estos datos, no son menores, porque además de la nitidez que se disfruta en los altiplanos de Chile para la observación astronómica, son necesarios instrumentos cada vez más precisos, refinados y el fabuloso aporte tecnológico de la innovación en software que aumenta la capacidad de estos complejos de contemplación del Universo.

Este artículo fue publicado por el equipo de extensión y divulgación de ESO, bajo el título Laboratorio estelar en Sagitario.

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