Rosetta se unió a Philae en la superficie del cometa 67P

Ilustración que recrea los momentos previos al impacto de la sonda espacial Rosetta en el cometa 67P-Churyumov-Gerasimenko, este 30 de septiembre de 2.016. Crédito de la imagen: ESA MediaLab
Ilustración que recrea los momentos previos al impacto de la sonda espacial Rosetta en el cometa 67P-Churyumov-Gerasimenko, este 30 de septiembre de 2.016. Crédito de la imagen: ESA MediaLab

La histórica misión Rosetta de la ESA concluyó como se había previsto, al haber impactado con el cometa, donde se hallaba Philae desde noviembre de 2.014, este 30 de septiembre de 2.016.

La confirmación del final de la misión llegó al Centro de Control de la ESA en Darmstadt, Alemania, a las 11:19 horas GMT con la pérdida de la señal de Rosetta luego del impacto.

Esta es la última imagen del cometa 67P-Churyumov-Gerasimenko adquirida por la cámara gran angular OSIRIS, a bordo de Rosetta, a una altitud estimada de 20 metros de la superficie. La escala de la imagen es de unos 5 mm por píxel, y la imagen muestra unos 2,4 metros de ancho. Crédito de la imagen: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA
Esta es la última imagen del cometa 67P-Churyumov-Gerasimenko adquirida por la cámara gran angular OSIRIS, a bordo de Rosetta, a una altitud estimada de 20 metros de la superficie. La escala de la imagen es de unos 5 mm por píxel, y la imagen muestra unos 2,4 metros de ancho. Crédito de la imagen: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA

Rosetta comenzó su maniobra final anoche a las 20:50 horas GMT, cuando se hallaba a unos 19 kilómetros de altitud. El objetivo de impacto de Rosetta era un punto en el lóbulo inferior de 67P/Churyumov-Gerasimenko, cerca de una zona de fosas activas en la región de Ma’at.

Hasta poco antes del choque Rosetta estudió el entorno de gas, polvo y plasma más cercano a la superficie del cometa, y capturó imágenes de muy alta resolución.

Estos huecos o fosas son de especial interés, ya que desempeñan un papel importante en la actividad del cometa y constituyen una puerta abierta impresionante a sus componentes internos.

Captura del monitor de comunicaciones del centro de control de la misión, cuando aún se recibían señales a las 11:19 horas UTC. Crédito de la imagen: ESA
Captura del monitor de comunicaciones del centro de control de la misión, cuando aún se recibían señales a las 11:19 horas UTC. Crédito de la imagen: ESA

La información recogida durante el descenso a la región de Ma’at fue transmitida a la Tierra antes del impacto, porque luego no hubo comunicación posible con la nave.

“Rosetta ha vuelto a entrar en los libros de historia. Hoy celebramos el éxito de una misión revolucionaria, que ha logrado superar todos nuestros sueños y expectativas, y que continúa el legado de la ESA como pionera en el estudio de los cometas”, señaló Johann-Dietrich Wörner, director general de la ESA.

El monitor muestra que las señales recibidas de Rosetta desaparecieron. Crédito de la imagen: ESA
El monitor muestra que las señales recibidas de Rosetta desaparecieron. Crédito de la imagen: ESA

Álvaro Giménez, director de ciencia de la ESA, indicó que “gracias a este enorme esfuerzo internacional a lo largo de décadas, hemos logrado nuestro objetivo de llevar un laboratorio científico de primer orden a un cometa para estudiar su evolución en el tiempo, algo que ninguna otra misión de este tipo siquiera intentó”.

Añadió que “Rosetta estaba en nuestros planes antes incluso que Giotto, la primera misión de la ESA en el espacio profundo que permitió tomar la primera imagen del núcleo de un cometa cuando pasó junto a Halley en 1986. Esta misión se ha prolongado durante carreras profesionales enteras y los datos recopilados mantendrán ocupados a generaciones de científicos durante las próximas décadas”.

Este audio es la conversión a sonido audible de las señales electromagnéticas transmitidas por Rosetta con sus instrumentos científicos encendidos.

Marc McCaughrean, asesor científico senior de la ESA, remarcó que “más allá del triunfo científico y técnico, el fantástico viaje de Rosetta y su módulo de aterrizaje, Philae, conquistó el imaginario mundial, atrayendo a un nuevo público ajeno a la comunidad científica. Ha sido emocionante contar con todo el mundo en esta aventura”.

Desde su lanzamiento en 2.004, Rosetta se hallaba en su sexta órbita alrededor del Sol. En su viaje de casi 8.000 kilómetros, la sonda sobrevoló tres veces la Tierra y una vez Marte, para recibir impulso gravitacional, y se encontró con dos asteroides.

Esta imagen fue tomada por la cámara gran angular OSIRIS a bordo de Rosetta, cuando la nave estaba a 1,2 kilómetros de la superficie del cometa. Observamos zonas arenosas, la presencia de rocas, en la región de Ma'at. Crédito de la imagen: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA
Esta imagen fue tomada por la cámara gran angular OSIRIS a bordo de Rosetta, cuando la nave estaba a 1,2 kilómetros de la superficie del cometa. Observamos zonas arenosas, la presencia de rocas, en la región de Ma’at. Crédito de la imagen: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA

La nave resistió 31 meses de hibernación en el espacio profundo durante el tramo más distante, antes de despertar en enero de 2.014 y, finalmente, llegar al cometa en agosto de ese mismo año.

Tras convertirse en la primera nave espacial en orbitar un cometa y en la primera en enviar un módulo de aterrizaje, Philae, en noviembre de 2.014, Rosetta siguió monitoreando la evolución del cometa durante su máximo acercamiento al Sol, el perihelio, y durante su alejamiento de nuestra estrella.

“Hemos trabajado durante 786 días en el entorno adverso del cometa, realizando varios sobrevuelos espectaculares cerca de su superficie. Hemos sobrevivido a distintas emisiones inesperadas e incluso hemos superado dos momentos en que la nave pasó al ‘modo seguro’. Las operaciones en esta última fase han sido un desafío aún mayor, pero seguir a su módulo hasta la superficie del cometa es el final perfecto para la increíble aventura de Rosetta”, resumió Sylvain Lodiot, responsable de operaciones de la sonda.

La decisión de finalizar la misión sobre la superficie de 67P/Churyumov-Gerasimenko se debe a que Rosetta y el cometa volverán a abandonar la órbita de Júpiter. A una distancia del Sol muy superior a la alcanzada hasta ahora, la sonda no recibiría energía suficiente como para funcionar.

Las ondas electromagnéticas emitidas por el cometa 67P, transformadas en sonidos audible por el oído humano, captadas por los instrumentos de la sonda espacial Rosetta.

Además, los operadores de la misión se enfrentaban a un periodo inminente de meses en los que el Sol quedaría cerca de la línea de visión entre Rosetta y la Tierra, lo que habría dificultado cada vez más las comunicaciones con la sonda desde nuestro planeta.

“Al decidir que Rosetta impactara en la superficie del cometa, incrementábamos enormemente los datos científicos recopilados en la misión mediante una última operación única. Es un final agridulce, pero había que reconocer que la mecánica del Sistema Solar estaba en nuestra contra: el destino de Rosetta estaba sellado desde hacía mucho tiempo. Pero sus espectaculares logros permanecerán para la posteridad y serán utilizados por la próxima generación de jóvenes científicos e ingenieros de todo el mundo”, explicó Patrick Martin, responsable de la misión.

Aunque hoy concluyó el aspecto operativo de la misión, el análisis científico se mantendrá por muchos años.

Esta imagen fue captada por la cámara de ángular estrecho OSIRIS, de la sonda Rosetta, cuando la nave se hallaba a 5,8 kilómetros de altitud de la superficie del cometa. La zona de descenso establecida no aparece en la imagen: está fuera del límite inferior de la imagen. Crédito: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA
Esta imagen fue captada por la cámara de ángular estrecho OSIRIS, de la sonda Rosetta, cuando la nave se hallaba a 5,8 kilómetros de altitud de la superficie del cometa. La zona de descenso establecida no aparece en la imagen: está fuera del límite inferior de la imagen. Crédito: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA

Durante la misión hubo numerosos y sorprendentes descubrimientos: para empezar, la curiosa forma del cometa, que se reveló durante el acercamiento de Rosetta en julio y agosto de 2014. Los científicos ahora creen que los dos lóbulos del cometa se formaron por separado, uniéndose durante una colisión a baja velocidad en los primeros tiempos del Sistema Solar.

Su monitoreo a largo plazo también mostró la importancia que la forma del cometa tiene en sus estaciones, en el desplazamiento del polvo por su superficie y a la hora de explicar las variaciones medidas en la densidad y en la composición de la coma, la ‘atmósfera’ del cometa.

Esta ilustración fue utilizada por el equipo de divulgación de Rosetta para indicar, en español: Misión cumplida, Rosetta. La realidad es que hubo lágrimas y abrazos en el centro de control de la misión. Crédito de la imagen: ESA
Esta ilustración fue utilizada por el equipo de divulgación de Rosetta para indicar, en español: Misión cumplida, Rosetta. La realidad es que hubo lágrimas y abrazos en el centro de control de la misión. Crédito de la imagen: ESA

Algunos de los resultados más importantes e inesperados tienen que ver con los gases expulsados del núcleo del cometa, incluyendo el descubrimiento de oxígeno y nitrógeno moleculares, así como de agua con un sabor ‘distinto’ a la de nuestros océanos.

Estos resultados indican que el cometa nació en una región muy fría de la nebulosa protoplanetaria, cuando el Sistema Solar aún se estaba formando, más de 4.500 millones de años atrás.

Aunque parece que el impacto de cometas como 67P/Churyumov-Gerasimenko no habría producido tanta agua de la Tierra como se creía, otra cuestión candente era si podrían haber suministrado ingredientes considerados clave para el origen de la vida.

Una vez más derramamos lágrimas por la misión Rosetta. En el vídeo, hay algunos aplausos, durante el cese de recepción de señales desde la nave espacial Rosetta. También percibimos emoción en los ingenieros y jefes técnicos del centro de control de la misión. Yo también lagrimeé… lo confieso.

Y Rosetta aquí tampoco defraudó, al detectar glicina, un aminoácido que suele encontrarse en las proteínas; y fósforo, un elemento fundamental del ADN y las membranas celulares. Numerosos compuestos orgánicos también fueron detectados tanto por Rosetta, en órbita, como por Philae sobre la superficie.

Así, hasta ahora los resultados obtenidos por Rosetta apuntan que los cometas son vestigios de las primeras fases de formación del Sistema Solar, y no fragmentos de colisiones entre cuerpos de mayor tamaño en fases más tardías. Así, ofrecen información sin precedentes de cómo eran los componentes que luego darían lugar a los planetas 4.600 millones de años atrás.

Jim Green, director de Ciencias Planetarias de la NASA, a la izquierda, con un pin de Rosetta en su solapa, y a la derecha, Matt Taylor, científico del proyecto Rosetta. Crédito de la imagen: Matt Taylor
Jim Green, director de Ciencias Planetarias de la NASA, a la izquierda, con un pin de Rosetta en su solapa, y a la derecha, Matt Taylor, científico del proyecto Rosetta. Crédito de la imagen: Matt Taylor

Matt Taylor, científico del proyecto prevé que “igual que la Piedra Rosetta, de la que toma el nombre esta misión, fue clave para comprender las lenguas antiguas y la historia, el vasto tesoro que constituyen los datos proporcionados por la sonda Rosetta va a cambiar nuestra idea de cómo se formaron los cometas y el propio Sistema Solar. Como es inevitable, ahora tenemos nuevos misterios que resolver. El cometa no nos dio, aún, todos sus secretos y estoy seguro de que nos esperan numerosas sorpresas en este increíble archivo. Así que mejor no se pierdan, porque esto es sólo el principio”.

Rosetta es una misión de la ESA, con contribuciones por parte de sus Estados miembros y la NASA. El módulo de aterrizaje de Rosetta, Philae, fue desarrollado por un consorcio liderado por el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), el Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar (MPS), el Centro Nacional de Estudios Espaciales francés (CNES) y la Agencia Espacial Italiana (ASI). Rosetta ha sido la primera misión de la historia en llegar a un cometa y acompañarlo durante su órbita alrededor del Sol. También ha sido la primera en enviar un módulo de aterrizaje a la superficie de un cometa y, más tarde, finalizar su misión con un impacto controlado sobre él.