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La Tierra más allá de la cara oculta de la Luna

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El satélite de enlace Queqiao (en chino Puente de las urracas), captó una imagen de las que atestiguan ‘estuvimos ahí’. Se trata de una imagen en la que se advierte la estructura del satélite y una antena vinculada a la colaboración entre científicos holandeses y China. Más allá la cara oculta, o lejana de la Luna, y en segundo plano, la Tierra, nuestro hogar.

Como ya indicamos, el satélite Queqiao fue lanzado en mayo de 2018 como enlace de comunicaciones entre el aterrizador Chang’e-4 y la Tierra, debido a que la misión robótica china se halla en la cara lejana de la Luna, lo cual impide las comunicaciones con nuestro planeta.

El satélite Queqiao, la antena NCLE, la cara oculta de la Luna, bañada por la luz del Sol y, más distante, la Tierra. Crédito de la imagen: Agencia Nacional Espacial China.

La imagen atestigua que la cara oculta (porque no la vemos) o lejana de la Tierra, no es el lado oscuro de nuestro satélite natural, porque está parcialmente iluminada por la luz solar. Como nuestro planeta, al que observamos en segundo plano.

La imagen, con anotaciones indicativas, de la estructura del satélite de enlace Queqiao, la antena NCLE, la cara lejana de la Luna, parcialmente iluminada, y a la distancia, la Tierra. Crédito de la imagen: Agencia Nacional Espacial China.

La imagen fue publicada en su cuenta de Twitter por el profesor de Física de Partículas, radioastrónomo y uno de los científicos involucrados en la antena NCLE, Heino Falcke de la Universidad de Radboud en Nijmegen. La antena NCLE, por Netherlands-China Low Frequency Explorer, también es visible en la imagen.

Según publicó ScientificAmerican “Esas antenas fueron diseñadas para sondear radiofrecuencias hasta 80 MHz, y por debajo de los 80 MHz. Las frecuencias por debajo de los 30 MHz son bloqueadas por la ionosfera terrestre, así que si hay fuentes cósmicas en esas bandas, deben escucharse desde el espacio. Y una de las fuentes cósmicas más prometedoras y seductoras es el del gas hidrógeno en los albores del Universo. Los átomos de hidrógeno pueden emitir fotones a una frecuencia de 1.420,4 Mhz (o 21 cm. de longitud de onda), lo que los convierte en una señal muy especial y específica. Esa emisión ayuda a los radioastrónomos a monitorear el Universo cercano en busca de hidrógeno atómico, una de las formas con las que nos hemos explicado las estructuras y rotaciones de las galaxias. Pero si vamos hacia las emisiones de objetos más y más lejanos, como todas las otras radiaciones electromagnéticas en el Cosmos, son empujadas al rojo por la expansión del Universo”.

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