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Soyuz MS-09: finalizó la misión de los inesperados

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La nave espacial Soyuz MS-09, con Serguéi Prokopyev, Alexander Gerst y Serena Auñón-Chancellor a bordo, regresó a la superficie terrestre tras completar, el trío mencionado, 197 días de vivir y trabajar en el espacio. Y puede decirse que fue la misión de los inesperados, al menos en este 2.018.

El terceto tocó tierra a las 5:02 a.m. UTC, este 20 de diciembre de 2018, unos kilómetros al Sudeste de Zhezkazgan, una localidad kazaja que hasta ahora es el punto de retorno para las naves espaciales tripuladas rusas. Lo hizo a bordo de la cápsula MS-09, que nueve días atrás fue inspeccionada durante una caminata espacial, de siete horas y cuarenta y dos minutos de duración, de Prokopyev y el ahora comandante de la Expedición 58, el cosmonauta Oleg Kononenko. La inspección y extracción de muestras, que demandó una tarea ‘titánica’ de ambos cosmonautas, se hizo sobre un agujero en el módulo orbital de la Soyuz MS-09, acoplada al módulo Rassvet de la Estación Espacial Internacional. A fines de agosto de 2018, los ingenieros que trabajan en los centros de control de la Estación en la Tierra, detectaron una fuga de presión en el complejo orbital, cuyo origen era un agujero, con forma de araña, dejado por un micrometeoroide, en el módulo que aloja instrumentos de aviónica, tiene un baño para ser usado por los astronautas, y también permite que estos muden la ropa cuando los viajes desde la superficie del planeta a la Estación demandan dos días de vuelo. El propio Prokopyev, y Gerst, utilizaron un sellador epoxi para contener la fuga.

En las sillas de recuperación, reposan, de izquierda a derecha, Alexander Gerst, Serguéi Prokopyev y Serena Auñón-Chancellor. Crédito de la imagen: Bill Ingalls/NASA

La Soyuz MS-09 había llegado a la Estación en junio pasado. Auñón-Chancellor reemplazó, inesperadamente, a la astronauta Jeanette Epps, quien ya había sido difundida en los medios estadounidenses -con portada en la revista Time incluida- como la primera mujer afroamericana de Estados Unidos en una misión espacial de larga duración en la Estación. Durante la Expedición 56, hubo una perforación en la nave espacial Soyuz, que según algunas versiones en los medios de comunicación rusos, había sido realizada por un astronauta de la NASA, quien pretendía un regreso anticipado de la cápsula debido a que un colega en la Estación estaba muy enfermo. La NASA y Roscosmos prometieron una investigación sobre el asunto. La Expedición 57, con Gerst al comando, siguió adelante.

El momento del desacople de la cápsula Soyuz MS-09 del módulo Rassvet. En su interior viajaban Serguéi Prokopyev, Serena Auñón-Chancellor y Alexander Gerst. En la parte derecha de la nave espacial se aprecian las capas térmicas extirpadas por cosmonautas rusos. Crédito de la imagen: Captura de pantalla de NASA TV

El 11 de octubre, la Soyuz MS-10, con Alexéi Ovchinin (Roscosmos) y Nick Hague (NASA), sufrió un desperfecto en uno de los impulsores laterales de la primera etapa del cohete impulsor, lo que causó daños en el cohete y las computadoras a bordo de la nave espacial, que abortaron la trepada hacia la órbita rumbo al encuentro con la Estación Espacial. Ovchinin y Hague fueron rescatados sin inconvenientes. Por la altitud alcanzada con el vuelo fallido, las autoridades de las agencias espaciales lo computaron como que tienen un vuelo espacial en su haber. Sin embargo, no quedaba claro cuándo se reiniciarían los vuelos tripulados a la Estación Espacial si Roscosmos y la empresa Energía no lograban solucionar rápidamente el problema con los cohetes Soyuz. La NASA propuso que la Estación fuera desocupada, justo cuando este año el complejo arribaba a 20 años de vida. El tema de dejar el complejo desocupado de tripulantes se relaciona con la vida útil de las cápsulas tripuladas Soyuz: es de apenas poco más de seis meses (unos 200 días), porque son afectadas por la radiación solar y la puja de las fuerzas gravitacionales de compresión y descompresión.

El suspenso final

Y hubo un elemento final que alimentó el suspenso. Además de la inquietud que causaba el descenso de la nave espacial con parte de la cobertura térmica del Módulo Orbital desprendida por las tareas de inspección de nueve días atrás, se sumó el hecho que aún cuando la cápsula tripulada permanecía acoplada a la Estación, el comandante de la Soyuz MS-09, Serguéi Prokopyev, informó que se había cortado el conector del cable de comunicación de su traje de cosmonauta. Esto llevó a que los controladores de misión en la superficie terrestre verificaran que Gerst y Auñón-Chancellor tenían sus equipos de comunicación intactos. Y que ambos, y Oleg Kononenko, desde la Estación Espacial, que actuaba como relé de comunicación entre la Soyuz y el Centro Korolev, en Rusia, no tuvieran inconvenientes de comunicación. Así se desarrolló todo: Gerst comunicó las novedades, en ruso, al centro de control de misión de Roscosmos.

Monitoreada por cámaras desde la Estación Espacial, la Soyuz MS-09 se aleja del complejo rumbo a la superficie terrestre. Crédito de la imagen: NASA TV

Respecto del agujero inspeccionado, previo a la partida de la Soyuz MS-09, los centros de control de misión habían señalado que el desacople, descenso, reingreso y aterrizaje serían absolutamente seguros. Y así fue. La Soyuz era visible desde las imágenes de una cámara instalada en una de las estructuras exteriores de la Estación. No fue lo mismo desde la superficie terrestre en cercanías de Zhezkazgan. La zona estaba cubierta de nubes, con temperaturas varios grados Celsius bajo cero, y una densa niebla. Tanto quien relataba las operaciones desde el centro de control en Houston, Estados Unidos, el veterano e inigualable Rob Navias, como las fuerzas de búsqueda y rescate rusas, no acertaban a transmitir imágenes televisivas del lugar del descenso. Sólo alrededor de media hora más tarde de ocurrido, se observaron imágenes que mostraban a la cápsula en posición vertical. Y más tarde comenzó la extracción de los tripulantes de la Soyuz MS-09: Serguéi Prokopyev, Serena Auñón-Chancellor y Alexander Gerst. El astronauta alemán tiene ahora el récord europeo de permanencia en el espacio, que estaba en manos de Thomas Reiter.

El gigantesco paracaídas de la cápsula Soyuz en primer plano, y más allá los equipos de búsqueda y rescate. Crédito de la imagen: Bill Ingalls/NASA

En la Estación Espacial Internacional, bajo el comando de Kononenko, sus compañeros de tripulación: Anne McClain (NASA) y David Saint-Jacques (Agencia Espacial Canadiense), permanecerán en soledad hasta marzo de 2.019, en que Ovchinin, Hague y Christina Koch (estos dos últimos de la NASA), trepen 400 kilómetros hasta la órbita baja de la Tierra, para vivir y trabajar por seis meses en el complejo orbital.

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