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Bennu a 24 kilómetros

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Esta imagen del asteroide Bennu, captado desde la sonda espacial OSIRIS-REx fue tomada el 2 de diciembre de 2018, cuando la enviada terrestre se hallaba a veinticuatro kilómetros del centro del asteroide.

El mosaico está compuesto de doce imágenes obtenidas por el instrumento PolyCam, a bordo de la sonda espacial OSIRIS-REx, el 2 de diciembre de 2.018, cuando la enviada de la NASA estaba a veinticuatro kilómetros del núcleo del asteroide. Crédito de la imagen: NASA/Goddard/Universidad de Arizona

Es la imagen de mayor resolución dada a conocer, hasta ahora, del asteroide Bennu. Está compuesta de doce imágenes captadas por el instrumento PolyCam. Cada píxel de la imagen representa treinta y tres centímetros de la superficie de Bennu.

Hay agua en Bennu

Esta semana, asimismo, información aportada por la misión Origins, Spectral Interpretation, Resource Identification, Security-Regolith Explorer (OSIRIS-REx), reveló la presencia de agua atrapada en el interior de las arcillas que convirtieron a este asteroide en el objetivo científico de la misión de la NASA.

Durante la fase de aproximación de la misión, que se extendió desde mediados de agosto a comienzos de diciembre de este año, la sonda viajó 2,2 millones de kilómetros desde la Tierra, y se acercó a diecinueve kilómetros del centro de Bennu, el pasado 3 de diciembre. Durante este período, el equipo científico desde la superficie terrestre apuntó tres de los instrumentos a bordo de OSIRIS-REx hacia el asteroide, y comenzó a realizar las primeras observaciones científicas.

Las respuestas obtenidas en Bennu podrían conducir a misiones de extracción de agua de asteroides como el estudiado por OSIRIS-Rex. Bennu es muy pequeño como para albergar agua líquida o trozos congelados… pero contiene agua. ¿Podría extraerse para su utilización en misiones tripuladas más allá del Cinturón de Asteroides?

Señales de hidroxilos

La información obtenida por dos espectrómetros a bordo de la sonda, el Espectrómetro Visible e Infrarrojo de OSIRIS-REx (OVIRS, por OSIRIS-REx Visible and Infrared Spectrometer), y el Espectrómetro de Emisión Térmica de OSIRIS-REx (OTES, por OSIRIS-REx Thermal Emission Spectrometer), reveló la presencia de moléculas que contienen átomos de oxígeno y nitrógeno ligados juntos, conocidos como ‘hidroxilos’. El equipo sospecha que esos grupos de hidroxilo existen globalmente por todo el asteroide, en minerales arcillosos que contienen agua, lo cual significa que en algún punto, el material rocoso de Bennu interactuó con agua. Mientras Bennu es demasiado pequeño como para haber albergado agua líquida alguna vez, el hallazgo indica que en algún momento hubo agua líquida presente en el cuerpo que dio origen a Bennu, un asteroide mucho más grande.

“La presencia de minerales hidratados a través del asteroide confirman que Bennu, un remanente de los comienzos de la formación del Sistema Solar, es un espécimen excelente para que la misión OSIRIS-REx estudie la composición de volátiles y orgánicos primitivos. Cuando las muestras de este material sean entregadas por la misión en 2.023, en la Tierra, los científicos recibirán una mina de información nueva sobre la historia y la evolución de nuestro Sistema Solar”, señaló Amy Simon, científica asociada del instrumento OVIRS, que tiene base en el Centro de Vuelo Espacial Goddard, de la NASA, en Greenbelt, Maryland.

Una predicción acertada

Versiones impresas 3D del viejo y el más reciente modelo con la forma del asteroide Bennu. El primero a la izquierda es el predictivo y muestra cuán acertado era aquél formulado sobre observaciones telescópicas terrestres. Crédito de la imagen: NASA/Goddard/Universidad de Arizona

Además, información obtenida por el Módulo Cámara de OSIRIS-REx (OCAMS, por OSIRIS-REx Camera Suite), corroboró las observaciones telescópicas efectuadas desde nuestro planeta, y confirmó el modelo desarrollado en 2.013 por el jefe del equipo científico de OSIRIS-REx, Michael Nolan, y sus colaboradores. Aquel modelo predijo casi con exactitud la verdadera forma del asteroide, con el diámetro, la tasa de rotación e inclinación del cuerpo celeste.

Hay muchos conjuntos rocosos

El 2 de diciembre de 2018, PolyCam captó esta imagen en la que se advierten tres conjuntos rocosos en la superficie de Bennu. Aparecen con los círculos blancos, y tienen anchuras de dieciséis, treinta y cinco y treinta y un metros, respectivamente. Crédito de la imagen: NASA/Goddard/Universidad de Arizona

Un elemento marginal del modelo que predijo la forma del asteroide es el tamaño de la enorme roca cercana al polo sur de Bennu. El modelo desarrollado cinco años atrás calculó que tendría un tamaño de al menos 10 metros de alto. Cálculos preliminares realizados sobre la información aportada por OCAMS, calcularon que debe tener unos cincuenta metros de altitud y un ancho de unos cincuenta y cinco metros.

Un cráter es candidato… por ahora

El equipo de OSIRIS-REx está observando áreas de Bennu con rocas sueltas y suelo, lugares potenciales para recoger una muestra. El 2 de diciembre, PolyCam captó imágenes de este cráter, que tiene unos veinte metros de ancho y parece tener material suelto en el fondo. Crédito de la imagen: NASA/Goddard/Universidad de Arizona

El material superficial de Bennu es una mezcla de regiones muy rocosas, llenas de peñascos y unas relativamente pocas regiones bastante lisas con pocos cantos rodados. Sin embargo, la cantidad de rocas que hay en la superficie, es más alta de lo esperado por los investigadores. El equipo realizará observaciones más cercanas de la superficie para establecer con seguridad dónde será tomada la muestra de Bennu que será enviada a la Tierra posteriormente. OSIRIS-REx es la primera misión que intenta enviar a la Tierra una muestra desde un asteroide. La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), con otros socios internacionales, está en pleno desarrollo de la segunda misión a un asteroide, en este caso, el asteroide Ryugu, con la sonda Hayabusa 2.

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