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Voyager 2 atraviesa el espacio interestelar

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La sonda Voyager 2, de la NASA, se unió a su gemela, Voyager 1, e ingresó al espacio interestelar el 5 de noviembre de 2.018. Se convirtieron, así, en las dos primeras creaciones humanas, de la era moderna, en atravesar la heliopausa.

El anuncio fue realizado en la reunión de la Unión Geofísica Americana0, que se realiza en Washington, Estados Unidos.

El subsistema de plasma y la información de la caída del viento solar. Crédito de la imagen: NAS/JPL-Caltech.

Comparando la información de diferentes instrumentos a bordo de la ahora viajera robótica interestelar, los científicos de la misión determinaron que la sonda había superado el límite exterior de la heliosfera el 5 de noviembre pasado. Este límite, llamado heliopausa, es la región en la que el viento solar tenue y caliente se encuentra con el medio interestelar denso y frío. La sonda melliza, Voyager 1, cruzó ese límite en 2.102, pero Voyager 2 posee un instrumento, aún activo, que brindará las primeras observaciones sobre la naturaleza de este portal hacia el espacio interestelar.

Voyager 2 se halla ahora a más de 11 mil millones de kilómetros de la Tierra. Los operadores de la misión aún se pueden comunicar con Voyager 2 a medida que comienza esta nueva fase de su viaje, aunque a la información, moviéndose a la velocidad de la luz, le demanda más de 16,5 horas viajar desde la sonda hacia nuestro planeta. Recordemos que a la luz del Sol le toma unos ocho minutos alcanzar la Tierra.

¿Y el viento solar?

La evidencia más convincente de la salida de Voyager 2 de la heliosfera provino del instrumento Plasma Science Experiment (PLS), un instrumento que en Voyager 1 dejó de funcionar en 1.980, mucho tiempo antes que la sonda atravesara la heliopausa. Hasta poco tiempo atrás, el espacio alrededor de Voyager 2 estaba lleno, predominantemente, con plasma proveniente de nuestro Sol. Esta emanación, llamada viento solar, crea una burbuja - la heliosfera - que envuelve los planetas en nuestro Sistema Solar.

En el extremo derecho, el subsistema de plasma, o PLS, y otros dos instrumentos a bordo de Voyager 2, que confirmaron que la sonda había dejado la heliosfera. Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech

El espectrómetro PLS utiliza la corriente eléctrica del plasma para detectar la velocidad, densidad, temperatura flujo y presión del viento solar. El 5 de noviembre de 2.018, el PLS de Voyager 2 observó una pronunciada caída en la velocidad de las partículas del viento solar. Desde esa fecha, el instrumento observó que no existía flujo de viento solar en torno a Voyaer 2, lo que hizo que los científicos establecieran que la sonda había dejado la heliosfera.

Además de la información relacionada con el plasma, los miembros del equipo científico de la sonda observaron evidencia aportada por otros tres instrumentos de Voyager 2: el subsistema de rayos cósmicos, el instrumento sobre partículas con baja carga de energía y el magnetómetro. La información que aportaron permitió ratificar que la sonda había cruzado la heliopausa. Los integrantes del equipo de la misión Voyager están ansiosos por continuar el estudio de la información de los tres últimos instrumentos mencionados, para tener una imagen más clara del medio ambiente por el que está viajando Voyager 2.

El legendario Ed Stone, científico del proyecto Voyager. Crédito de la imagen: NASA

“Aún hay mucho por aprender sobre la región del espacio interestelar ubicada inmediatamente a la heliopausa”, señaló el científico del proyecto Voyager, Ed Stone, quien pertenece a Caltech, en Pasadena, California.

Aún en el Sistema Solar

Mientras que ambas sondas dejaron la heliosfera, aún no salieron de nuestro Sistema Solar, y no lo harán pronto. Se considera que el límite del Sistema Solar está más allá del límite exterior de la Nube de Oort, un conjunto de objetos celestes pequeños que permanecen bajo la influencia gravitacional de nuestra estrella. Se desconoce el ancho de la Nube de Oort, pero se estima que comienza a unas mil unidades astronómicas del Sol y se extiende hasta unas cien mil unidades astronómicas. Una unidad astronómica es la distancia entre el Sol y la Tierra. A Voyager 2 le tomará unos 300 años alcanzar el límite interior de la Nube de Oort y tal vez unos treinta mil años volar más allá de ella.

Creación artística que muestra a Voyager 2 y a su gemela, Voyager 1, fuera de la heliosfera. Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech.

Las sondas Voyager utilizan energía utilizando calor del deterioro de material radioactivo, contenido en un dispositivo llamado Generador Termoeléctrico de Radioisótopos0. La potencia generada por el GTR disminuye en alrededor de 4 watts por año, lo cual significa que varios componentes de las Voyager, incluyendo las cámaras de ambas sondas, han sido desactivadas a lo largo a lo largo de los años con el objeto de maximizar la energía.

Voyager 2 fue lanzada en 1.977, dieciséis días después que Voyager 1, y ambas han superado largamente sus objetivos iniciales. Fueron construidas para durar cinco años y para realizar estudios cercanos de Júpiter y Saturno. Al extenderse la misión, hicieron sobrevuelos de Urano y Neptuno. A medida que las sondas avanzaban por el Sistema Solar y la tecnología daba saltos enormes, se pudo actualizar el software a bordo de ambas, lo que permitió su reprogramación y aprovechar hardware fabricado medio siglo atrás, y así se convirtieron en las misiones más antiguas de la NASA que permanecen activas.

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