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Vino de La Pampa

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La Universidad de La Pampa y el emprendedor Ricardo Juan firmarán un convenio que permitirá que estudiantes de esa casa de estudios, puedan desarrollar actividades en la bodega y los viñedos que aquel impulsa en Casa de Piedra.

La doctora en Química, Silvana Azcarate, y el emprendedor vitivinícola Ricardo Juan. Crédito de la imagen: Ricardo González

El anuncio lo realizó el propio Juan, durante la charla que brindó junto a la Dra. en Química, Silvana Azcarate, en el café científico “Ciencia, vino, producción”, que se desarrolló en el Moka Café-Bar Cultural.

La charla fue introducida por Mariano Pineda, del Departamento de Comunicación Científica de la UNLPam, quien también ofició de moderador, y fue seguida por un público heterogéneo compuesto por estudiantes e investigadores de la UNLPam, ex docentes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, curiosos e interesados en la actividad vitivinícola e integrantes de la Fundación Chadileuvú. El tercer expositor previsto era el Dr. José Camiña, vinculado al tema desde sus albores, quien esta vez no estuvo presente.

Azcarate, hizo un breve, y preciso, repaso sobre cuestiones técnicas vinculadas al cultivo y a la química ligadas a la actividad vitivinícola que tiene manifestaciones interesantes en el suelo pampeano, con una expansión que, como otras actividades humanas, parece tener límites impuestos por las condiciones medioambientales, la inversión de capitales y la formación de científicos, técnicos, y trabajadores especializados. A estos tres últimos puntos parece estar referido el convenio que se aprestan a suscribir la UNLPam -uno entiende que involucrará directamente a las facultades de Ciencias Exactas y Naturales, y de Agronomía-, y el emprendedor privado Ricardo Juan. Es de esperar que sólo involucre a los nombrados, únicamente por ahora.

En la exposición, la investigadora dio detalles interesantes: en la Argentina, el 70 % del vino consumido no es varietal; el porcentaje es exactamente inverso entre los consumidores extranjeros. Y no hay información química a nivel país, de los suelos argentinos.

Desde Gobernador Duval, y más allá

Juan, por su parte, hizo un repaso sobre las diferentes etapas del emprendimiento. Recordó que hace más de 30 años tiene contacto con la vitivinicultura por la relación con su familia política, de ascendencia italiana. Años atrás, cuando comenzó a desarrollarse la producción frutihortícola y piscícola en Gobernador Duval, desde el gobierno provincial, a través del Ente Provincial del Río Colorado, le propusieron desarrollar 30 hectáreas de vides. Juan la emprendió con variedades Malbec, Cabernet Sauvignon y Chardonnay. Invitado que fue a Vinandino, uno de los dos grandes concursos de la especialidad que hay en el país, regresó con dos medallas. Esa costumbre de volverse con reconocimientos no se detuvo con el paso de los años, hasta el punto de obtener 95 de puntaje sobre 100, en alguna de tales incursiones.

De izquierda a derecha: Silvana Azcarate, Ricardo Juan y Mariano Pineda, durante la introducción a la charla. Crédito de la imagen: Ricardo González

Otro de los puntos de producción vitícola en La Pampa está en 25 de Mayo, donde, mencionó Juan, tienen su asentamiento Bodega del Desierto, entre otros inversores. Juan, sin embargo, siente que su lugar en el mundo, para la vitivinicultura, está en Casa de Piedra.

Siempre en conversaciones y con el apoyo de la administración provincial-Ente Provincial del Río Colorado, Juan comenzó su emprendimiento en las cercanías de la Villa Casa de Piedra y de la presa embalse homónima. El emprendedor refirió que enólogos y productores mendocinos resaltan la coloratura de los taninos de los vinos casapedrinos, algo que a su entender podría relacionarse con el microclima creado por la presa embalse.

El entorno natural trae algunas sorpresas: por ejemplo, que los análisis realizados por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), han arrojado, en algunos vinos, la presencia de volátiles de jarilla. Asimismo, están los otros elementos naturales, que preocupan a los productores: el viento, los loros y las palomas. Los tres cobran su peaje de la producción. Respecto del viento se ha intentado recortar el impacto con la utilización de cortinas verdes, así como de media-sombra en los espaldares. En cuanto a palomas y loros, se emplea una tela especial que cubre la planta y sólo ‘deja acceso’ por la parte inferior de la planta; los loros han resuelto la solución humana utilizándola a su favor: solo tienen que colarse por debajo, apoyándose en la estructura protectora, para acceder a los preciados racimos. En la pugna del hombre con la naturaleza, porque Juan refirió que ambas especies están protegidas por las normativas, los investigadores tratan de mejorar la situación. Un viejo maestro de horticultores, tan mendocino como los reputados técnicos, científicos y emprendedores vitícolas, diría que hay un problema de desbalance en el ecosistema. El tiempo dirá si los humanos hallamos una solución integral.

Desde la mesa de los expositores, Pineda inquiere por más detalles, y algunos de los asistentes que colmaron el café, interesados en la interacción de la ciencia y la producción de vino en La Pampa. Crédito de la imagen: Ricardo González.

Con su exposición, que mezcló la información aportada por los técnicos y funcionarios que tratan de sumar inversores a la zona productiva sobre el Colorado, con su propia experiencia, atrapó a la audiencia. Poco antes de la charla, y aún a posteriori, ‘se lamentó’ de que un vino reserva que tenía a buen resguardo, prácticamente se lo quitaron de las manos para exponerlo, y comercializarlo en un encuentro en Rafaela, Santa Fe. Una de las organizadoras se adelantó y llevó varias cajas, no sin encargarle que él mismo acarreara más a la exposición.

A futuro queda la mixtura multivarietal, los vinos especiados, y el abanico que se abre más allá de la clásica tríada: Malbec, Cabernet Sauvignon y Chardonnay. Así como la concreción de las barricas de roble, que ya adquirió y debe instrumentar. El vino no es para ansiosos. Tiene sus tiempos. Sus reglas. Sus momentos amargos. Su recompensa en la copa. Por de pronto, Juan tiene claro que sus vinos estarán alejados de la comercialización en grandes superficies supermercadistas. Y celebra el entendimiento con los científicos e investigadores de la Universidad Nacional de La Pampa.

Azcarate pertenece a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, el Instituto de Ciencias de la Tierra y Ambientales de La Pampa (Incitap) -al igual que Camiña-, y al CONICET.


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