Fantásticos descubrimientos en Júpiter

Gigantescas tormentas polares

Cuando la nave espacial Juno, de la NASA, voló recientemente sobre los polos de Júpiter, los investigadores quedaron asombrados como si nunca antes hubieran visto un planeta gigante. Y en cierto sentido, no lo habían hecho.

Las imágenes obtenidas eran diferentes a todo lo obtenido en la historia de la exploración planetaria.

Juno entró en órbita el 4 de julio de 2016 y más tarde halló los polos de Júpiter cubiertos de tormentas del tamaño de continentes, que están densamente agrupadas y rozándose unas a otras en una vorágine alucinante.

“Es un Júpiter completamente nuevo”, dijo Scott Bolton, investigador principal de Juno, del Southwest Research Institute. “Las nubes eran asombrosas”.

Lo sorprendente respecto de las tormentas polares de Júpiter es que de hecho hay varios vórtices en cada polo. Así que en lugar de tener un vórtice polar, como la Tierra, se observó que Júpiter tiene al menos ocho torbellinos gigantes moviéndose simultáneamente en su polo norte, y al menos unos cinco en el polo sur.

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Por debajo, yacen aún más cosas maravillosas. Los investigadores se han preguntado largamente sobre el interior permanentemente oculto del gigantesco planeta. ¿Cuán profundo descienden en Júpiter las tormentas del tamaño de continentes? ¿Y qué es el materia exótico cercano al núcleo del planeta? En las profundidades del interior de Júpiter, las temperaturas elevadas y las presiones desbordantes transforman los abundantes suministros de hidrógeno molecular gaseoso de Júpiter en una forma exótica de materia conocida como hidrógeno metálico.

Piensen en algo similar a una mezcolanza de núcleos de átomos en un mar de electrones que se mueven libremente aquí y allá. Casi con certeza, el poderoso campo magnético de Júpiter surge de la acción de la dinamo interna, proceso por el cual el movimiento de ese fluido con conductividad eléctrica es convertido en energía magnética. Su ubicación exacta en el interior es un misterio que los investigadores aún intentan resolver.

El campo magnético del planeta se torna más débil a medida que te alejas de su núcleo. Recordemos que el campo magnético de Júpiter es 10.000 veces más fuerte que el de la Tierra. Sin embargo, cuando es medido en la capa superior de las nubes, el campo magnético es solo 20 veces más grande que cuando lo medimos en la superficie de la Tierra. Y por supuesto, se debe a que Júpiter es mucho más grande que la Tierra.

Los astrónomos saben hace tiempo que Júpiter tiene el campo magnético más intenso en el Sistema Solar. Pero según Jack Connerney, investigador principal adjunto de Juno, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard, “los magnetómetros de Juno señalan que el campo magnético de Júpiter es más fuerte de lo que pensábamos. Además, el campo magnético se ve desordenado. Es más fuerte en unos lugares y más débil en otros. Esta distribución desigual sugiere que el campo debe ser generado por un efecto de la dinamo cercano a la superficie, sobre la capa de hidrógeno metálico”.

El campo magnético de Júpiter alberga las auroras más grandes y poderosas del Sistema Solar. A diferencia de la Tierra, donde son encendidas por la actividad solar, Júpiter produce sus propias auroras. Lo hace valiéndose de la energía generada por la rotación de su campo magnético. Los campos eléctricos inducidos aceleran las partículas hacia los polos de Júpiter, donde las auroras entran en acción.

Otra fuente de observación a bordo de Juno es el Radiómetro de Microondas, que mide las microondas térmicas irradiadas desde los profundos recovecos del planeta, y que revelan estructuras existentes a cientos de kilómetros por debajo de las gruesas nubes de Júpiter.

Asimismo, resultados recientes del experimento Gravedad, de Juno, muestran que las icónicas zonas y cinturones de Júpiter rotan como una serie de cilindros hasta profundidades de unos 3.000-5.000 kilómetros. Por debajo de esas profundidades abismales, parece que Júpiter puede estar rotando como un cuerpo sólido.

Los científicos aseguran que esperan realizar nuevos descubrimientos. Bolton recordó que “cada 53 días, Juno va volando por Júpiter y es empapada por un chorro de información. Siempre hay algo nuevo”, concluyó.

Este artículo es una traducción libre del material preparado por ScienceAtNASA, con un resumen de los hallazgos realizados por la sonda espacial Juno, que en pocos días más realizará su 13° perijovio (máxima aproximación a Júpiter.


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