Un cosmonauta ruso y las leyes

Explicadas por Anton Shkaplerov

El cosmonauta ruso Anton Shkaplerov, comandante de la Expedición 55, a bordo de la Estación Espacial Internacional, saludó a funcionarios de la Corte Suprema de Justicia de la Federación Rusa.

Cuánto lamento que la agencia espacial rusa Roscosmos, seguramente por razones de costos, desactivara la publicación de artículos en inglés en su sitio web.

En lo personal, quien escribe, al igual que lo señalan astronautas y cosmonautas, en comunicaciones desde la Estación Espacial, o ya en la superficie terrestre, cree que los programas espaciales, si bien están acotados a las limitaciones de las exigencias de cada una de las naciones, en la Estación han mostrado que no puede haber divisiones feroces, como ha quedado claro ante las situaciones de emergencia que se viven en el espacio. En el espacio no hay fronteras, divisiones, y desde ese punto de vista privilegiado, por más de 50 años los cosmonautas y astronautas resaltan la fragilidad de este mundo que habitamos, atado a las constantes disputas.

Tras felicitar a los funcionarios judiciales, a los dignatarios que aplican las leyes en Rusia, y mostrarles la insignia del sistema judicial ruso, fue consultado si en la Estación Espacial hay barreras legales.

El veterano cosmonauta lo negó, y detalló que están los segmentos ruso, estadounidense, los módulos europeo y japonés. Pero también está el casi imprescindible brazo robótico desarrollado y construido por los canadienses.

Sus palabras, que rescato mediante el traductor de YouTube, se mezclan con las imágenes, por ejemplo, de otros tripulantes trabajando a su espalda. (La Expedición 55 está integrada, además, por Oleg Artemyev (Roscosmos), Scott Tingle, Andrew Feustel y Ricky Arnold (NASA), y Norishige Kanai (Japón)).

Se intercalan imágenes antiguas de astronautas y cosmonautas compartiendo actividades, mostrándonos casi ‘como un juego’ cómo podemos apreciar la microgravedad en la Estación.

Shkaplerov señaló que la Estación es un ejemplo de cómo personas que han nacido y crecido en países diferentes, con religiones diferentes, pueden trabajar juntas, y lo hacen bien.

Luego, preguntado por un juez de la Corte Suprema respecto de la posibilidad de que se establezcan fronteras en la Luna, Shkaplerov recordó que existe un Tratado Internacional sobre el Espacio Exterior, firmado por más de 120 países, incluso por aquellos que no tienen agencias espaciales en la actualidad, pero que en el futuro querrán estar a la par de los más desarrollados. Recordó que el tratado establece que la Luna, los asteroides, u otro objeto espacial puede pertenecer a estados o individuos. Recordó las misiones no tripuladas que la ex Unión Soviética envió a la superficie de la Luna, y dijo que a lo mejor se pueden establecer leyes para vivir en el lado oscuro del satélite, pero sin contradecir el Tratado del Espacio Exterior.

Consultado por la decisión de Luxemburgo de sancionar una ley que establecía propiedades en el espacio exterior, Shkaplerov insistió que las leyes domésticas de cada país no pueden contradecir la legislación establecida por los acuerdos internacionales.

También recordó que en el pasado, rusos y estadounidenses acoplaron misiones espaciales, y luego que en 1.998 un cohete ruso pusiera en órbita el segmento Zvezda, comenzó a desarrollarse la Estación Espacial, con los transbordadores estadounidenses, y los cohetes lanzadores rusos, luego que se establecieron esquemas de acoples y conexiones protocolizados.

Consultado por el futuro de la cosmonáutica, Shkaplerov señaló que si bien hay dificultades, el hombre es un ser curioso y logrará superar los problemas para llegar a otros planetas. Detalló que en la actualidad la Tierra está poblada por más de 7.000 millones de personas, y en los próximos años esa cantidad aumentará, lo que redundará en que no habrá capacidad para alimentarla.

Si bien ensalzó el papel pionero de los rusos en el espacio, alertó que la llegada y el descenso de una tripulación humana en otro planeta no podrá ser alcanzada por un solo país, por más rico y desarrollado que sea, porque ese tipo de emprendimiento es demasiado costoso.

Preguntado por el lugar que considera más hermoso de la Tierra, Shkaplerov dijo que el planeta es hermoso, hay lugares muy nublados, están los mares, pero lo mejor para un astronauta es fotografiar el lugar donde nació y creció. Y señaló a Balaklava, en Crimea, y Rusia, que es el país más extenso de la Tierra.

Interrogado por las comunicaciones con sus familiares y amigos, dijo que pueden hacerlo como si fuera por teléfono, y tienen Internet, por lo que reciben y envían correos electrónicos con fotos y vídeos. Resaltó que los fines de semana tienen videoconferencias para hablar con sus familias, ver qué hacen los chicos, ver al perro, lo que sucede en el exterior de la casa, cómo está el clima. Todo a través de una simple tableta.

Recordó, finalmente, que en unos dos meses regresará a la superficie terrestre, aunque declaró que podría estar volando y trabajando en la Estación ininterrumpidamente, porque es el trabajo más fantástico.

Luego se produjo el cierre, con aplausos y los deseos de una labor fructífera y un seguro regreso a casa.


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