Bombardeo solar persistente sobre la Tierra

En Septiembre de 2017

Una eyección de masa coronal solar (CME, por sus siglas en inglés), sacudió el campo magnético de la Tierra a las 20:00 horas, Tiempo Universal, de este 12 de septiembre de 2.017, disparando una tormenta geomagnética de clase G1, que podría intensificarse a una clase G2 este 13 de septiembre, según los pronosticadores de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), de Estados Unidos.

Observamos una de las imágenes del lanzamiento de la eyección de masa coronal del Sol, y la enorme cantidad de protones -los puntos blanquecinos que parecen artefactos en la imagen- que impactan en los sensores de la cámara del satélite de observación SOHO. Crédito de la imagen: SOHO

De cumplirse esas previsiones, las auroras causadas por el bombardeo solar, podrían observarse desplegadas en los estados de Nueva York, Wisconsin y Washington, según informó el sitio SpaceWeather.com. Esta actividad está relacionada con la eyección de masa coronal lanzada hacia la Tierra por la fulguración o antorcha solar de clase X8 del 10 de septiembre.

El 10, la mancha solar AR2673 tuvo una erupción, causando la fulguración. La explosión impulsó la CME hacia el espacio y aceleró una nube de protones energizados hacia la Tierra. Estas partículas pueden observarse con claridad en el siguiente vídeo realizado con imágenes captadas por el Solar and Heliospheric Observatory (SOHO).

La gran cantidad de puntos visibles en el vídeo no son estrellas, sino protones solares golpeando la cámara digital de SOHO. Dos días después de su partida del Sol, los protones alcanzaron la Tierra causando una tormenta solar moderada, de clase S2.

Conexión magnética entre el Sol y la Tierra

“¿Qué causó que esta fulguración fuera tan ‘radioactiva’?“, interrogó SpaceWeather.com. Y explicó que estuvo relacionado “con la ubicación de la mancha solar AR2673 al momento de la explosión. El limbo occidental del Sol está muy bien conectado magnéticamente con la Tierra. Los campos magnéticos espiralados desde el sitio del estallido conducen directamente a nuestro planeta, canalizando hacia la Tierra esos protones energizados”.

El Solar Dynamics Observatory (SDO), de la NASA, capturó esta imagen de una fulguración solar -es el brillo enorme y fuerte observable en el lado derecho del Sol-, el 10 de septiembre de 2017. La imagen muestra una combinación de longitudes de onda de luz ultravioleta extrema que resalta el material extremadamente caliente de esas antorchas, que ha sido colorizado para que lo percibamos mejor. Crédito de la imagen: NASA/SDO/Goddard

El sitio liderado por el Dr. Tony Phillips, añadió que “normalmente, las tormentas de radiación solar son contenidas por el campo magnético y la atmósfera superior de nuestro planeta. El 10 de septiembre hubo un ‘evento a nivel de superficie’ (GLE, por ground level event). Los monitores de neutrones en el Ártico y en la Antártida, y en muchas otras ubicaciones de latitud elevada, detectaron un aumento de partículas alcanzando a pleno la superficie de la Tierra”.

Pequeño pero con altas dosis radioactivas

“En términos históricos, este fue un pequeño evento a nivel del suelo -sólo un milésimo de fuerte que el evento del 23 de febrero de 1956, que es el más grande medido-”, señaló Clive Dyer, profesor invitado de la University of Surrey Space Centre.

Sin embargo, según los términos del investigador, lo sucedido el 10 de septiembre no puede menospreciarse. Remarcó que “los pasajeros volando a 40.000 pies en rutas de altas latitudes pueden haber absorbido unos 10 microSieverts de radiación. Durante la primera hora del evento a nivel del suelo, la tasa de esas dosis dentro del avión en vuelo podría haberse duplicado”.


Deténganse a observar este vídeo, y los otros que ilustran este artículo. Aquí, el trabajo de los científicos de SDO y del Centro Espacial Goddard especializados en que apreciemos visualmente el poderío y la magnificencia de estos fenómenos, se centra en la fulguración X8.2 del 10 de septiembre. Han hecho zoom y han ‘tumbado’ la imagen del Sol, para que podamos percibirlo en toda su magnitud. Observemos esos arcos que impulsan el plasma y ‘disparan’ energía por todo el Sistema Solar.

Dyer también indicó que el evento a nivel del suelo podría haber causado alteraciones en los componentes electrónicos y de aviónica de a bordo, aunque si lo sufrieron, no fue nada parecido a la escala del épico evento de 1956, “que podría ser muy desafiante para los sistemas modernos”. Esto, porque los sistemas tecnológicos actuales son más sensibles que los existentes, por caso, 60 años atrás.

“Desde que las mediciones comenzaron, alrededor de 1.942, han sido detectados 73 GLE por los monitores de radiación dispuestos a nivel del suelo. El evento del 10 de septiembre de 2017 está lejos de ser el más fuerte, pero es de interés especial porque demuestra la necesidad de vigilancia continua aún durante el Mínimo Solar”, resaltó Dyer.

¿Qué significa clase X8.2?

La fulguración del 10 de septiembre de 2017 fue clasificada de clase X8.2. La X significa que fue una de las más intensas, mientras que el número que la acompaña nos da más información de su poder. Así, una fulguración X2 es dos veces más intensa que que una X1, y una X3 es tres veces, y así sucesivamente.

La fulguración es un momento culminante en la serie de antorchas solares provenientes de la Región Activa 2673, que fue identificada el 29 de agosto último y en estos momentos está rotando en el lado opuesto del Sol (desde el punto de vista de la Tierra), como parte de la rotación natural de nuestra estrella.

El 8 de septiembre, fulguración de clase M8.1

El 8 de septiembre de 2017 el Sol lanzó una fulguración de categoría media. Fue la sexta fulguración desde la misma región activa desde el 4 de septiembre.

El 7 de septiembre, hubo dos fulguraciones; la primera de clase M7.3. La segunda fue una X1.3.

Este vídeo muestra la serie de fulguraciones solares que dispararon eyecciones de masa coronal cuyos protones impactaron la Tierra, causando que el clima espacial en nuestro planeta alcanzara categoría de severo la semana pasada.

Pero la más fuerte del período mencionado fue la segunda, que tuvo lugar el 6 de septiembre, porque fue de clase X9.3, mientras que la que la precedió fue de clase X2.2.

Imagen de la fulguración solar más poderosa del actual ciclo solar. Crédito: NASA/GSFC/SDO

Según fuentes rusas citadas por algunas agencias de noticias, los tres astronautas a bordo de la Estación Espacial debieron refugiarse en una zona que tiene mayor protección de la radiación solar. Y algunos físicos vinculados a la agencia espacial rusa Roscosmos, consideraron la posibilidad de demorar el lanzamiento de la cápsula Soyuz MS-06 hacia la Estación Espacial, porque los tres astronautas a bordo estarían expuestos altas dosis de radiación, muy peligrosas para su salud.

La fulguración solar de clase X9.3 captada por el Solar Dynamics Observatory de la NASA, muestra una mezcla de longitudes de onda de luz de 171 y 131 angstrom. A la derecha vemos, a escala, la Tierra, el lugar que habitamos. Crédito de la imagen: NASA/GSFC/SDO

Oficialmente, la NASA ni Roscosmos confirmaron ambas versiones, y finalmente la Soyuz MS-06 fue lanzada en los tiempos previstos.

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