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A 156 años de una megatormenta geomagnética

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El 2 de septiembre de 1.859 una eyección de masa coronal de mil millones de toneladas se estrelló contra el campo magnético de la Tierra, según recordó SpaceWeather.com. Se trató de la mayor megatormenta geomagnética registrada por la Humanidad moderna.

Personas que acampaban en las Montañas Rocosas, en Estados Unidos, despertaron en medio de la noche pensando que el resplandor que veían era por la salida del Sol. Pero, en realidad, eran auroras boreales que fueron observadas tan al Sur como Cuba y Hawaii.

La imagen es un fotograma de la simulación por ordenador de la megatormenta solar del año 1.859. Crédito de la imagen: Goddard Space Flight Center.

La Tierra fue barrida por una ola de partículas tan altamente energizadas que alteró la química de los hielos polares.

Ecos históricos de la megatormenta

A medida que avanzaba el día, la tormenta solar electrificó las líneas telegráficas, impactando a los técnicos que no hallaban explicaciones para lo que sucedía. El telégrafo, que algunos llaman el Internet de la era victoriana, fue desactivado, porque las líneas se incendiaban y ardían los postes de madera.

Este fotograma de la simulación por ordenador del evento Carrington, de 1859, muestra el avance de las densas nubes de plasma del viento solar, interactuando con las líneas del campo magnético terrestre. Crédito de la imagen: Goddard Space Flight Center.

Los magnetómetros de todo el mundo registraron fuertes perturbaciones en el campo magnético planetario durante más de una semana.

La causa de lo que ocurría fue una antorcha solar extraordinaria que había sido observada un día antes por el astrónomo británico Richard Carrington, lo que llevó a que lo sucedido fuera conocido como el evento Carrington. Lo sucedido marcó el descubrimiento de las erupciones solares y abría un nuevo campo de estudio: el clima espacial.

Ecos potenciales de una megatormenta

De acuerdo con la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, si la Tierra fuera afectada hoy por una tormenta solar parecida, causaría trillones de dólares en daños a la infraestructura altamente tecnologizada, y su completa recuperación requeriría de cuatro a diez años. Sólo imagínense el mundo actual sin electricidad para abastecer los servicios de agua, cloacas, combustibles, comunicaciones.

Una megatormenta nos erró por poco

Fotograma de la simulación por ordenador de una tormenta solar del año 2.006, que aunque intensa tiene características 'más leves' que la de 1.859. Crédito de la imagen: Goddard Space Flight Center.

En realidad, hubo una situación similar el 23 de julio de 2.012, cuando una eyección de masa coronal poderosa emergió del Sol. La tormenta fue tan potente como la del evento Carrington, salvo porque la erupción se produjo en una zona del Sol que no apuntaba a la Tierra y no nos impactó de lleno.

Los sucesos de 1.859 y de julio de 2.012, sin embargo, nos recuerdan que el clima espacial extremo no es algo superado, apenas estamos comenzando a conocerlo y comprenderlo. La cuestión es si estamos dispuestos a hacerlo.

La que sigue es una transcripción libre del vídeo con la animación realizada por Goddard Space Flight Center, de la NASA.

En esta visualización, la estructura del campo magnético de la Tierra está representada por líneas. Corresponden a los caminos que siguen las partículas cargadas cerca de la Tierra.

El campo magnético del Sol, transportado en el plasma del viento solar, fluye continuamente por la Tierra, lo que distorsiona el campo magnético del planeta, tirándolo hacia atrás con estructura similar a las mangas de viento que indican la intensidad y la orientación del viento en los aeropuertos.

En la animación y en la imagen fija, el color rojo ilustra el plasma de mayor densidad que forma la magnetopausa, el límite entre la influencia magnética del Sol y la Tierra. El viento también forma una cola magnética de densidad más baja detrás de la Tierra, representada por el azul en el modelo desarrollado por ordenador.

Tengamos en claro que este proceso está sucediendo todo el tiempo, ya que el viento solar fluye constantemente por la Tierra. Pero una eyección de masa coronal puede variar las cosas. El plasma de mayor densidad y el campo magnético más fuerte, transportado por la eyección de masa coronal, golpea el campo magnético de la Tierra y altera significativamente su estructura. Se producen cambios dramáticos en el campo magnético terrestre y la forma de la magnetopausa a medida que la eyección de masa coronal pasa por nuestro planeta.

Cerca de la Tierra, el campo magnético se mantiene casi sin cambios, porque la Tierra está protegida de la mayor parte de la actividad solar… cuando se trata de eyecciones de masa coronal comunes.

En la animación del vídeo vemos una eyección de masa coronal solar disparada por una antorcha de clase X3 que se dio en diciembre de 2.006. Pero, ¿qué sucedería en el caso de un evento más intenso, como el evento Carrington de 1.859?.

Con la ayuda de modelos informáticos podemos explorar algunos de las posibilidades. Una eyección de masa coronal más intensa comprime mucho más el campo magnético entre el Sol y la Tierra y genera más densidad en el arco de choque, representado por el rojo más oscuro. La parte frontal de la magnetopausa es empujada mucho más cerca de la Tierra que lo usual. Incluso el campo magnético y el plasma por detrás de la Tierra son distorsionados con más intensidad.

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