La primavera en Alaska

Formas ciclónicas en las nubes, a lo lejos el color verde del fitoplancton, y también se divisa el derrame de sedimentos de los ríos de deshielo. Crédito de la imagen: Norman Kuring, Ocean Color web, de la NASA y Mike Carlowicz.
Formas ciclónicas en las nubes, a lo lejos el color verde del fitoplancton, y también se divisa el derrame de sedimentos de los ríos de deshielo. Crédito de la imagen: Norman Kuring, Ocean Color web, de la NASA y Mike Carlowicz.

La primavera llevó un aumento de luz solar, de explosión de nutrientes, y el cambio en las condiciones de las aguas en el Golfo de Alaska. Esta combinación promueve floraciones masivas de fitoplancton, organismos microscópicos parecidos a las plantas – que convierten la luz solar en alimento y luego pasan a alimentar inmensas variedades de peces en esa zona del planeta.

La primera imagen muestra la costa Sur de Alaska y el Golfo de Alaska, el 2 de mayo de 2014. Se trata de una composición realizada en base a varias observaciones realizadas por el satélite Aqua y su Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer (MODIS). Dos formaciones de nubes en forma de coma (al centro y en el extremo izquierdo de la imagen) dominan los cielos sobre el Norte del Océano Pacífico. Probablemente, estas nubes se fueron desplazando arriba y por delante de un sistema de baja presión, por lo que muestran una cierta circulación ciclónica. Trazos de color verde oscuro de un florecimiento de fitoplancton son visibles fuera de la costa de Alaska en la parte superior central de la imagen.

Una visión cercana del Golfo de Alaska, donde se ven los sedimentos provenientes de aguas de deshielo y las poblaciones de fitoplancton que siguen las formas en arabescos de las corrientes marinas. La observación fue realizada con el instrumento MODIS del satélite Aqua, de la NASA, el 9 de mayo de 2.014. Crédito de la imagen: Norman Kuring, Ocean Color web, de la NASA y Mike Carlowicz.
Una visión cercana del Golfo de Alaska, donde se ven los sedimentos provenientes de aguas de deshielo y las poblaciones de fitoplancton que siguen las formas en arabescos de las corrientes marinas. La observación fue realizada con el instrumento MODIS del satélite Aqua, de la NASA, el 9 de mayo de 2.014. Crédito de la imagen: Norman Kuring, Ocean Color web, de la NASA y Mike Carlowicz.

En tanto, la imagen restante muestra una observación más cercana del golfo realizada por MODIS el 9 de mayo de 2.014, cuando una floración importante de fitoplancton de un intenso color verde clorofila daba vida a las aguas al sur de Prince William Sound. Más cerca de la costa, el agua tiene un color marrón, signo de los sedimentos provenientes del agua de ríos de deshielo, que se derraman en el mar.

Las aguas que rodean a Alaska están entre las más productivas biológicamente en el mundo. Las cenizas de los numerosos volcanes y el polvo arrastrado por el viento glacial ocasionalmente siembran los mares con los nutrientes necesarios para el crecimiento del fitoplancton. Los ríos llevan su parte de ricos sedimentos, y las turbulentas aguas en alta barren material desde el fondo del mar. Así que cuando la primavera y el verano permiten una mayor llegada de la luz del Sol, las aguas están preparadas para las explosivas floraciones de plantas acuáticas y fitoplancton de las que se alimentarán cangrejos, peces y ballenas.

Lo fabuloso de contemplar estas imágenes de distintas áreas del planeta, nos permiten ver la interconexión de distintos aportes naturales, como los volcanes, las corrientes marinas y de aire, el desplazamiento de especies vegetales, animales, desde muchos kilómetros de altura. Este punto de vista privilegiado cuenta con la explicación de los científicos, que interpretan los diversos colores que representan aportes de vapor, cenizas volcánicas, a las nubes, o material orgánico que dará vida a otras variedades animales y vegetales.

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