Júpiter y sus lunas galileanas

El astrofotógrafo Damian Peach capturó desde la Tierra esta espectacular imagen de Júpiter, y sus lunas Ío y Ganímedes, el 12 de septiembre de 2.010. Crédito de la imagen: Damian Peach
El astrofotógrafo Damian Peach capturó desde la Tierra esta espectacular imagen de Júpiter, y sus lunas Ío y Ganímedes, el 12 de septiembre de 2.010. Crédito de la imagen: Damian Peach

Júpiter es el planeta más grande de nuestro Sistema Solar. Entre sus lunas galileanas hay algunas que son tan grandes como planetas. Júpiter tiene anillos, auroras, un poderoso campo gravitatorio, y una espectacular radiación. Algunas de sus lunas son mundos helados con grandes océanos subterráneos.

Europa tiene temperaturas de 162 grados Celsius bajo cero. Las naves espaciales han adquirido imágenes de la superficie helada de Europa, y parece no haber vida allí. Tal vez hay vida en formas que desconocemos.

Europa, la luna de Saturno, vista por Cassini cuando sobrevoló Júpiter. No se sabe si tiene plumas de agua, hasta ahora... Habrá que esperar a la misión Juno. Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech/SETI Institute
Europa, la luna de Saturno, vista por Cassini cuando sobrevoló Júpiter. No se sabe si tiene plumas de agua, hasta ahora… Habrá que esperar a la misión Juno. Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech/SETI Institute

Algunos científicos creen que bajo la superficie de Europa, sin embargo, puede haber vida, ya que se piensa que esta luna oculta bajo su corteza el océano más grande del Sistema Solar. Más grande aún que los océanos Atlántico, Pacífico e Índico combinados. En la Tierra, el agua y la vida van de la mano. Por lo que nos afanamos en hallar planetas más allá de nuestro Sistema Solar que estén en la zona habitable, es decir, donde haya agua líquida, como aquí en la Tierra. Ahora, ¿existe vida en las heladas aguas subsuperficiales de Europa? ¿Microbios, sistemas similares a peces u otro tipo de formas vivientes?

Las llanuras volcánicas de Ío son mostradas en este mosaico de imágenes captadas por la nave espacial Voyager 1 a fines de los años '70. La imagen cubre un área que se extiende desde los 60 grados de latitud norte a los 60 grados de latitud sur y longitud 100-345. El Norte está arriba. Se ven numerosas calderas volcánicas, flujos de lava y columnas de erupciones volcánicas. Crédito de la imagen: NASA/JPL/USGS
Las llanuras volcánicas de Ío son mostradas en este mosaico de imágenes captadas por la nave espacial Voyager 1 a fines de los años ’70. La imagen cubre un área que se extiende desde los 60 grados de latitud norte a los 60 grados de latitud sur y longitud 100-345. El Norte está arriba. Se ven numerosas calderas volcánicas, flujos de lava y columnas de erupciones volcánicas. Crédito de la imagen: NASA/JPL/USGS

Ío es aún más rara que Europa. Porque está poblada de volcanes. Se cree que muchos de estos volcanes podrían estar activos y arrojando la lava más caliente del Sistema Solar. Las columnas volcánicas se elevan 482 kilómetros hacia el espacio, donde hace tanto frío que la ceniza volcánica se congela antes de caera al suelo como nieve azufrada. La nave espacial Galileo, de la NASA, voló a través de algunas de estas columnas y sobrevivió.

Júpiter y sus lunas galileanas: Calisto, Europa, Ío y Ganímedes. Se trata de una composición en la que Júpiter no aparece a escala real. Crédito de la imagen: NASA Planetary Photojournal
Júpiter y sus lunas galileanas: Calisto, Europa, Ío y Ganímedes. Se trata de una composición en la que Júpiter no aparece a escala real. Crédito de la imagen: NASA Planetary Photojournal

Por su parte, Ganímedes es la luna más grande de todo el Sistema Solar. Es ligeramente más ancha que Mercurio y más de las tres cuartas partes del tamaño de Marte. Si Ganímedes orbitara el Sol con independencia de Júpiter, seguramente sería considerada un planeta. Calisto, la luna llena de cráteres es apenas un poco más pequeña que Ganímedes y, al igual que Europa, podría contener un océano subterráneo.

Ío, Europa, Ganímedes y Calisto fueron descubiertas por Galileo Galilei en 1.610 cuando observó a Júpiter a través de uno de los primeros telescopios. Galileo se sorprendió al ver las cuatro pequeñas estrellas que vio cerca del gigantesco planeta, y se sorprendió aún más cuando observó que noche a noche se desplazaban en órbita alrededor de Júpiter. Los astrónomos ahora llaman a estas lunas los satélites galileanos.

Casi todo lo que sabemos sobre estos satélites galileanos -que son cuatro, las formas básicas que tienen y los tamaños de sus órbitas – proviene de tres naves espaciales de la NASA: las dos Voyager, que volaron por Júpiter en 1.979, y la sonda espacial Galileo que concluyó su misión el 21 de septiembre de 2.003. Sin embargo, a no desesperar, porque la misión Juno llegará a Júpiter en julio de 2.016 y ya comenzó a tomar forma una misión a Europa, que irá a la luna a comienzos de la década de 2.020.

Este artículo se basa en el texto publicado en Solar System de la NASA, en el que se rescata un artículo del Dr. Tony Phillips, responsable de la divulgación científica a través de [email protected], también del sitio SpaceWeather.com. Phillips hiló una historia en la que Harry Potter y sus amigos Ron y Hermione, hacían una tarea sobre los mundos helados de las lunas galileanas.

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