Gema Pequeña en una vista mejorada del Hubble

Nebulosa planetaria Pequeña Gema, o NGC 6818, revelada en tonos y colores más brillantes. Crédito de la imagen: Telescopio Espacial Hubble/ESA/NASA. Reconocimiento: Judy Schmidt
Nebulosa planetaria Pequeña Gema, o NGC 6818, revelada en tonos y colores más brillantes. Crédito de la imagen: Telescopio Espacial Hubble/ESA/NASA. Reconocimiento: Judy Schmidt

El Telescopio Espacial Hubble ya tomó imágenes de NGC 6818 en el pasado, pero ahora se conoce una nueva mirada de la nebulosa planetaria Gema Pequeña, o Joya Pequeña.

Esta nueva mirada, que nos revela la inmensa belleza de este cuerpo celeste, se debe a la utilización de una nueva mezcla de filtros de color. Observamos los asombrosos tonos turquesa y rosados brillando en todo su esplendor.

Esta nube de gas se formó unos 3.500 años atrás, cuando una estrella similar al Sol llegó al final de su vida y expulsó sus capas exteriores al espacio. A medida que las capas de material estelar escapaban del núcleo -el remanente estelar blanco que se aprecia en el centro de la imagen-, adoptaron formas caprichosas.

Gema colorida y compleja

NGC 6818, que percibimos como una burbuja colorida, presenta complejos entramados de filamentos rosados y dos claras capas turquesa: una interior, ovalada y brillante, y otra exterior, esférica y que envuelve a la primera como un velo traslúcido.

Esta eyección de masa es irregular, y causa que las nebulosas planetarias adquieran formas altamente complejas. NGC 6818 muestra estructuras como filamentos anudados y las capas de material, con una burbuja central brillante rodeada por una nube gigantesca y más difusa.

La estrella central cuenta con una tenue compañera a unas 150 unidades astronómicas de distancia, o cinco veces la distancia entre el Sol y Neptuno. Para verlas sólo tenemos que ampliar la imagen en el centro: el punto blanco no es perfectamente esférico, sino que se aprecian dos puntos juntos.

Con un diámetro de algo más de medio año luz, la nebulosa planetaria en sí es unas 250 veces más grande que el sistema binario. Se trata de un tamaño gigantesco respecto del sistema estelar progenitor, pero aún esta inmensidad brillante en tonos tan bellos, es un muy pequeño punto del Universo.

¿Qué causa que brilles?

El material de la nebulosa está lo bastante cerca de su estrella progenitora como para que la radiación ultravioleta liberada por la estrella ionice el gas polvoriento y lo haga brillar.

Los científicos creen que la estrella también expulsa partículas a alta velocidad: el viento estelar que en el interior de nuestro Sistema Solar conocemos como viento solar. Esas partículas son las responsables de la forma ovalada de la región interior de la nebulosa. Este viento muy veloz empuja el gas que se mueve lentamente, perforando la burbuja interior por los extremos del óvalo que vemos abajo a la izquierda y arriba a la derecha de la imagen.

Pequeña Gema o Joya, captada por la cámara Wide Field y Planetary Camera 2 del Telescopio Espacial Hubble. Crédito de la imagen: Robert Rubin, Reginald Dufour, Matt Browning, Patrick Harrington y Telescopio Espacial Hubble.
Pequeña Gema o Joya, captada por la cámara Wide Field y Planetary Camera 2 del Telescopio Espacial Hubble. Crédito de la imagen: Robert Rubin, Reginald Dufour, Matt Browning, Patrick Harrington y Telescopio Espacial Hubble.

NGC 6818, o Gema Pequeña se encuentra en la Constelación de Sagittarius (El Arquero), a unos 6.000 años luz de la Tierra. Fue fotografiada por primera vez por la Cámara Planetaria y Gran Angular 2 del Telescopio Espacial Hubble en 1.997. En 1.998 y 2.000 la volvió a fotografiar con filtros de color distintos para resaltar los diversos gases de la nebulosa, como oxígeno ionizado e hidrógeno.

Lo más interesante es que una versión de la imagen captada por el Hubble fue propuesta por Judy Schmidt, como parte del concurso Tesoros Ocultos del Hubble.