Claves desde el espacio sobre la inversión magnética de los polos terrestres

Imagen de la irregularidad magnética en Bangui, del modelo informático con la información aportada por los satélites Swarm. Crédito de la imagen: ESA/DTU Space/DLR
Imagen de la irregularidad magnética en Bangui, del modelo informático con la información aportada por los satélites Swarm. Crédito de la imagen: ESA/DTU Space/DLR

Una nueva investigación basada en información aportada por los satélites Swarm, permitieron obtener detalles del campo magnético de la Tierra que revelan que es posible que un meteorito haya impactado en África, unos 540 millones de años atrás, y aumentar el conocimiento sobre la inversión magnética polar de nuestro planeta en el pasado.

Por más de tres años los satélites Swarm, de la Agencia Espacial Europea (ESA, por European Space Agency), han recolectado información que ha permitido cartografiar muy detalladamente la capa superior del campo magnético terrestre, conocido como campo magnético litosférico.

El resultado de la investigación permitió obtener desde el espacio el mapa de mayor resolución de este campo, que llevó a descubrir algunas características maravillosas de la corteza terrestre.

Los satélites Swarm permitieron detectar el campo magnético litosférico, pese a que es muy sutil como para detectarlo y mapearlo desde el espacio.

Nils Olsen, profesor de Geomagnetismo de la División Espacio de la Universidad Tecnológica de Dinamarca.
Nils Olsen, profesor de Geomagnetismo de la División Espacio de la Universidad Tecnológica de Dinamarca.

“La combinación de mediciones de Swarm con información histórica del satélite alemán CHAMP, y la utilización de nuevas técnicas de modelización permitieron la extracción de las diminutas señales de la magnetización de la corteza con una precisión jamás obtenida hasta ahora”, señaló Nils Olsen, profesor de la Universidad Tecnológica de Dinamarca (DTU), y jefe del equipo de científicos de la misión espacial que dio a conocer la cartografía magnética del planeta durante una reunión que analizó en Banff, Canadá, los resultados científicos de la misión Swarm.

La mayor parte del campo magnético terrestre es generado a unos 3.000 kilómetros de profundidad por el movimiento del hierro fundido en el exterior del núcleo de nuestro planeta. El restante 6% del campo magnético, incluyendo el campo magnético litosférico, proviene parcialmente de las corrientes eléctricas generadas en el espacio cercano a la Tierra, y en parte por las rocas magnetizadas en la litosfera superior, la porción más exterior de la Tierra, compuesta por la corteza y el manto superior.

¿Y qué del posible impacto en África?

Imagen del modelo por ordenador que arroja las irregularidades magnéticas más intensas en África, América y Europa. El color rojo marca la mayor intensidad. Crédito de la imagen: ESA/DTU Space/DLR
Imagen del modelo por ordenador que arroja las irregularidades magnéticas más intensas en África, América y Europa. El color rojo marca la mayor intensidad. Crédito de la imagen: ESA/DTU Space/DLR

El nuevo mapa derivado de la información aportada por Swarm muestra en detalle las variaciones de la magnetización de la corteza vinculadas a las estructuras geológicas de la corteza terrestre.

Una de estas anomalías están centradas en la ciudad de Bangui, en la República Centroafricana, donde el campo magnético es significativamente más fuerte y definido. Aún se desconoce qué causa esta irregularidad, pero los científicos especulan que podría deberse al impacto de un meteorito que tuvo lugar unos 540 millones de años atrás.

La historia magnética de la Tierra

El nuevo mapa también revela más detalles del campo magnético terrestre, que cambió su polaridad en varias ocasiones a lo largo de los milenios.

Imagen del modelo por ordenador que permite observar las irregularidades magnéticas en Asia y Oceanía. Crédito de la imagen: ESA/DTU Space/DLR
Imagen del modelo por ordenador que permite observar las irregularidades magnéticas en Asia y Oceanía. Crédito de la imagen: ESA/DTU Space/DLR

El campo magnético terrestre se mantiene en estado de flujo permanente. El Norte magnético es errante, y cada unos cientos de miles de años la polaridad cambia, por lo que si en esos momentos utilizáramos una brújula, la aguja apuntaría al Sur, no hacia el Norte.

Cuando la actividad volcánica genera nueva corteza terrestre, especialmente a lo largo del piso de los océanos, los materiales ricos en hierro del magma que van solidificándose se orientan hacia el Norte magnético, lo que es como una fotografía del estado del campo magnético cuando esas rocas se enfriaban. Como los polos magnéticos se invierten a lo largo del tiempo – a veces cada 250 mi años -, los minerales solidificados forman franjas en el suelo marino y nos brindan un registro de la historia magnética de la Tierra.

¿Sabías que el campo magnético terrestre parece debilitarse?

El nuevo mapa de Swarm brinda una vista global sin precedentes de las franjas magnéticas asociadas con placas tectónicas, que se advierten en las dorsales existentes en la mitad de los océanos terrestres, conocidas como dorsales mediooceánicas.

“Estas franjas magnéticas son evidencia de las reversiones de los polos y el análisis de las marcas magnéticas de los pisos oceánicos permiten la reconstrucción de los cambios del pasado en el campo del núcleo. También ayudan a investigar los movimientos en las placas tectónicas. El nuevo mapa define características del campo magnético a una profundidad de unos 250 kilómetros, y ayudará a investigar la geología y las temperaturas en la litosfera terrestre”, señaló Dhananjay Ravay, de la Universidad de Kentucky, en los Estados Unidos.

“Comprender la corteza de nuestro planeta no es algo fácil. No basta con perforar para medir su estructura, composición e historia. Las mediciones desde el espacio tienen gran valor  porque ofrecen una vista definida de la estructura magnética de la rígida capa exterior de nuestro planeta”, concluyó el gerente de la misión Swarm, de la ESA, Rune Floberghagen.

Este artículo es una traducción libre de Upper part of Earth’s magnetic field reveals a dramatic past

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